Hoy
prefiero darte el cielo, aunque solo pidas la luna,
hoy
prefiero darte mis pies, aunque sólo hayas pedido unos dedos,
hoy
prefiero dejarte libre, aunque hayas querido andar cerca.
Hoy
prefiero salir al tope, aunque la carreta sea pequeña.
Hoy
prefiero llevarte a cuestas aunque desconozca mi resistencia,
prefiero
vivirte así, completa, aunque en mi sólo habiten tormentas.
Quizás
desconozca el momento en que sea tiempo amanezca,
pero
mi elección ahora es cruzar contigo cada vez que te apetezca,
abrazarte
el alma debajo de los relámpagos, que sepan que una estrella puede ser también
un polo a tierra.
Hoy
mi cara amiga, quiero vivirte aunque no parezca,
Que
quieras dejarme oír el sonido de aquellas trompetas,
Que
el ruido del mundo ha callado, mucho antes de que amanezca,
Que
salga el sol o se ponga la luna, quien sabe, pero cual sea que me deje dibujar
tu silueta.
Hoy
prefiero dejar el calzado, para recorrer tus arenas,
Sentir
en mis pies el cosquilleo de aquellas notas serenas,
Que
se escuchan a lo lejos cuando nuestras pieles se acercan,
Mientras
caminamos a lo largo de aquel muelle en madera.
¡Oh
majestuosas huellas! A donde la semilla ha brotado,
Donde
ha quedado nuestra flor que nadie la ha cortado,
Hoy
prefiero regarle y dejar de preferir,
Mientras
sentado a tu lado te observo sonreír,
y
quizás, sólo quizás, elijas dejarme seguir allí.
-John
J. Lemus-
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