Quise
volver a escribir, para hablar de los campos y las ciudades, de los frutos y sus
propiedades, para hablar de lo que somos y dejamos de ser.
Quise
volver a escribir para recordar el cultivo de las verduras, la vista de los
paisajes.
Quise
volver a escribir motivado por la belleza de los maizales, por la alegría de
los animales.
Quise
volver a escribir para tratar de encontrarte en las vanas inmensidades, donde
tras la puesta del sol has olvidado de donde ha surgido toda la belleza y las
oportunidades que te han llevado al suelo que pisas hoy.
Quise
volver a escribir para recordarte que eres vida, que no eres solo campo o
ciudad, que eres la luz misma que puede sobreponerse a la oscuridad. No eres un
sistema que lastima y tortura, que nos lacera y obliga a recorrer caminos que
no son nuestros, caminos que ya han sido vividos.
Quise
volver a escribir para recordarte que la historia aun no deja de forjarse, que
las plantas no dejan de crecer ni el agua aun deja de fluir, creyendo en ti y
en tu libertad.
Quise
volver a escribir porque la libertad no es sólo poder salir a hacer lo que
creemos que debemos o se nos viene en gana hacer. Que la libertad no es sólo
salir a dar una vuelta a un bosque y disfrutar del canto de las aves o el
sonido del agua o el viento. Que la libertad es más que esa sensación condicionada
que se ha introducido por los medios y demás, para restringir nuestro pensar.
Quise
volver a escribir para despertarte y susurrarte al oído que la libertad amerita
conocernos, saber lo que somos en realidad y las maneras en como reaccionamos.
Quise
volver a escribir porque importa el ahora y desconozco si el día de mañana también
te pueda hablar.
-John
J. Lemus-
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